Cambio de mosca

Tras un rechace de esa gran trucha optamos por cambiar de mosca. Este es un momento crucial, para algunos más crucial que para otros.

Algunas consideraciones que conviene tener en cuenta:

– Entrar en una continua dinámica de cambio de mosca, aunque muy frecuente, es un sistema de palos de ciego generalmente nada productivo.

– Una mosca seca no volverá a flotar como en la primera posada por mucho que la sequemos.

– En vez de cambiar a otro modelo de mosca conviene probar otro tamaño o nivel de flotación (más o menos placaje en la superficie) dentro del mismo modelo.

– Cambiar de mosca puede no ser la mejor opción después de un rechace. Conviene antes cambiar de ángulo de presentación, tipo de lance o alargar el bajo.

– Entre un modelo efectivo y uno inútil, a veces, la única diferencia es una fugaz sesión de peluquería con una pequeña tirita de velcro. Que no falte en el chaleco.

Si todo falla, solo queda, tras un alarde de precisión, posar la mosca en la nuca de la trucha. Esta se volverá y sin pensárselo dos veces la tomará. O no…