Caminos sin retorno

Aprendiz: Maestro, ¿de qué manera se evoluciona en la vida de un pescador con mosca?
Maestro: No se si entiendo muy bien la pregunta.

Aprendiz: Yo antes mataba, ahora no. Antes pescaba a cebo y cucharilla, ahora no. ¿Es eso una evolución? ¿Dónde termina?
Maestro: Ya veo por donde vas. No creo tener una respuesta muy clara pero puedo reflexionar en voz alta si te parece.
Aprendiz: Por favor.
Maestro: Se me ocurren varias líneas de cambio todas ellas muy interrelacionadas entre sí. No le llamaría ni de evolución ni de progreso porque eso es muy discutible. Al final todos perseguimos lo mismo, obtener la máxima satisfacción con lo que hacemos. Depende de cómo sienta cada uno lo puede conseguir de una manera u otra.
Aprendiz: ¿Cuáles son esas líneas que llamas del cambio? ¿Dónde me encontraría yo?
Maestro: En la primera, el pescador con cierto grado de inquietud cambia hacia una manera más compleja de pescar. Una que implique algo más de conocimiento, que le suponga un nuevo reto, que le llene y divierta más. Así del cebo y la cucharilla pasa por la boya hasta acabar pescando con mosca. A medida que con la nueva modalidad va encontrando más satisfacción la necesidad de llevarse las capturas a casa va disminuyendo hasta llegar a hacerse contradictorio con el disfrute de algo que nos gusta mucho. Esa nueva modalidad tiene mayor capacidad y medios de atracción y puede acabar convirtiéndonos en verdaderos adictos. Lo que al principio era solo un pasatiempo ocasional termina en una actividad que nos envuelve y atrapa y nos hace sentir las cosas y la vida de manera diferente.
Aprendiz: ¿Ahí termina todo?
Maestro: Bueno dentro de una modalidad concreta es posible cambiar en relación al número y tamaño de las capturas. Al principio el pescador quiere el máximo número y mayor tamaño posible, eso por encima de todo. Más tarde se da cuenta que quiere centrar su atención más exclusivamente en las grandes para con el tiempo centrarse en las difíciles. ¿Sabes lo más curioso de todas estas líneas de cambio?
Aprendiz: Que yo no estoy en ninguna.
Maestro: No, seguro que lo estás. Que son en una sola dirección. Son un camino sin retorno. No hay pasos atrás. Si se produce un avance ya no habrá un retroceso.
Aprendiz: Da que pensar.