Cata a ciegas. Experimento con cañas.

(Conviene leer el artículo De cañas y Vinos antes de examinar el presente estudio. Un estudio que deseé hacer durante mucho tiempo para demostrar de manera empírica algo que muchos suponíamos desde hacía mucho tiempo)

Mis dos principales incubadoras de formación, tanto de lanzador como de instructor, fueron el patio del Seminario de Pamplona (todos los Sábados por la mañana durante ocho años independientemente del frío, lluvia, viento y nieve) y el Campo de Atapuerca, a través de la CNL, durante más de 10 años. En esos dos terrenos puede experimentar, crear y aprender con lanzadores de todos los niveles, características, perfiles y procedencias. Este es uno de los estudios experimento que más me gustó y que hasta ahora no había publicado en ningún medio.

Hipótesis

Al margen de su marca y precio, en general, se tiene muy poca idea de en qué consiste una buena caña, qué hay que sentir y en qué paramétros hay que fijarse para valorarla. Esto, a la postre, resulta muy caro para el pescador con mosca.

Lugar

Campo de fútbol de Atapuerca. Primavera del 2007.

Material utilizado en el experimento

  1. 1. Cinco cañas de diversos números, marcas, precios y características. Su pegatinas y etiquetas identificadoras fueron convenientemente tapadas.
  2. 2. Ficha de valoración a rellenar por los sujetos participantes.

Sujetos participantes

12 pescadores con más de 15 años de experiencia en el río y un nivel medio-bajo de lanzado que de manera casi voluntaria y espíritu un tanto inconsciente, decidieron someterse a la prueba.

Procedimiento

Cada uno de los sujetos dispone del tiempo que estime oportuno para valorar cada uno de las cañas y completar la ficha. Conocen el número de caña y la línea que llevan, que es la que le corresponde por la AFFTA.

Resultados

Lo más interesante para el estudio era observar qué cañas eran valoradas como las mejores. La mejor valorada fue una Echo 1 del #5 de 150€. La peor, con gran diferencia, una Sage TCR del #5 de 700€ de precio.

Algunas posibles conclusiones

  • # Solo si se posee un alto nivel de lanzado se es capaz de apreciar y valorar una caña de alta gama (a partir de 300€). Curiosamente, sin ese nivel, algunas de las mejores cañas se sienten como las peores.
  • # Es fácil de disfrazar, para el fabricante, la estética de una caña de muy bajo precio. Esto dificulta la valoración de una caña cara por su aspecto visual.
  • # Parámetros, aparentemente sencillos como blando y duro, tienen percepciones y sensaciones muy subjetivas.
  • # Se puede apreciar con cierta facilidad la diferencia entre el vidrio (el de hace años) y el grafito.
  • # El componente visual de la marca determina enormemente las sensaciones que la caña trasmite.
  • # Resulta mucho más barato aprender a lanzar con sentido que gastarse dinero en cañas.
  • # Una buena técnica de lanzado permite sacar partido no solo a cañas caras, también a las baratas, a las de todo tipo de acción y rigidez y precio.

 

Desde luego no es un estudio 100% concluyente pero incluso a pesar de haber pasado algunos años sigo comprobando, curso a curso, que aún siendo mucho menos productivo, el dinero sigue sustituyendo al esfuerzo y a la práctica.