Cómo enfrentarse al viento en un examen

Día del examen. Te has imaginado este momento un montón de veces durante un montón de meses. Has practicado todas las pruebas y te salen bien. Eres consciente de las expectativas que has levantado en la gente y amigos de tu entorno. Y sobretodo las que has levantado para tí mismo.

No quieres defraudarte bajo ningún concepto. Tu orgullo, autoestima y confianza están en buena medida en juego.

Y llega la hora en la campa del lugar, ciudad, probablemente país en la que debes realizar las pruebas. Todo listo.

Vaya por Dios. Te lo temías. No querías ni pensar en ello. Sopla viento. Un viento molesto. Empezamos bien.

Esto no es un caso excepcional. Lo contrario sería más raro, un día sin nada de viento.

Algo hemos hecho mal si esa posibilidad tan plausible se nos ha escapado en nuestro entrenamiento. En mi experiencia el factor viento bien preparado no es que suponga un problema, puede acabar convirtiéndose en una ventaja de cara a la ejecución de las pruebas del examen.

Recuerdo hace años cuando miraba por la ventana antes de decidir si salir a entrenar. Por aquella época estaba centrado en los lances de presentación. Y ciertamente el viento los deslucía bastante. Tardé en darme cuenta de que entrenar con viento, siempre que no sea un viento tipo huracán, amplía enormente el abanico de posiblidades en el campo de prácticas.

Estas son mis consideraciones y consejos sobre el viento y el examen:

  • Sal a practicar independientemente de si sopla o no.
  • Utiliza siempre la misma longitud de bajo que usaremos en el examen. Con viento esto cobra mayor importancia.
  • Acostúmbrate a situarte siempre en la misma posición con el viento. La mejor es viento de espalda ligeramente a la izquierda (si somos diestros). Tus bucles se vuelven más laterales dando impresión de ser más estrechos.
  • La distancia será coser y cantar.
  • Los curvos positivos (derecha a izquierda sufren). Una trayectoria descendente como cuando lanzamos con viento frontal ayuda. Lo mismo para el extendido.
  • Los lances anti-viento cobran sentido y espectacularidad en estas condiciones.
  • Los speys son más fáciles de recordar y también ganan en sentido y lógica sobre hierba.
  • Al elegir los lances de línea floja, recuerda que las serpentinas con energía toleran muy bien el viento.
  • En viento racheado (el peor) intenta adivinar la frecuencia de los cambios de intensidad, suelen ser constantes, más o menos. Aprovecha la racha de menor fuerza o según te interese.
  • En viento con cambio de dirección constante no tiendas tú a cambiar de posición. En el examen no podrás hacerlo.
  • Analiza la dirección del viento con calma en el momento del examen. Colócate como sueles hacer en los entrenamientos. Recuerda que puedes elegir la disposición que quieras y que esta se mantiene durante todo el examen. Si el viento es racheado tómate tu tiempo y decide.
  • No lo utilices como excusa ni hagas comentarios al realizar las pruebas. Los examinadores lo saben mejor que tú. Solo darás sensación de inseguridad y tú mismo te añadirás presión y nerviosismo. Algo bastante tonto.
  • Normalmente dispones de tres intentos por prueba. Con viento te dan alguno más.

Este último punto es importante. Los examinadores son conscientes de la dificultad de lanzar con viento y se vuelven más generosos. Al final te darás cuenta que tus fallos en el aro, incluso un metro menos de distancia debido a una racha frontal, curvos no perfectos, bucles D arrugados, etc… admiten mayor margen de error que en condiciones normales.

El viento bien enfocado en las prácticas y desde luego totalmente admitido y visto como algo mucho más normal que como inesperado infortunio, es un elemento que puede acabar siendo un aliado cuando llega la hora de la verdad. O casi 🙂