De cañas y vinos

Hace años una prestigiosa revista francesa de vinos realizó un curioso experimento.

Reunió a cinco conocidos sommeliers y enólogos, todo ellos profesionales y expertos en catas y les sometió a un experimento ciertamente revelador.

La idea era sencilla. Dar su valoración y opinión técnica sobre un vino tinto cuya etiqueta, desde luego, estaba tapada. Probaron con cuidado, siguiendo el metódico proceso de cata de cualquier vino y empezaron a tomar notas. Las apreciaciones fueron más o menos parecidas y en muchos aspectos y adjetivos utlizados coincidentes. No era un gran vino tinto de calidad pero destacaban sus aromas a fruta fresca con una sensación en boca suave, etc…

Llegó la hora de quitar la etiqueta y ver de qué vino se trataba. Desde luego se llevaron una gran sorpresa cuando les dijeron y demostraron de que no se trataba de un vino tinto si no de un blanco al que le habían echado unos polvos colorantes insípidos que trasformaban el color del vino. Ninguno de los expertos supo diferenciar un blanco de un tinto.

Las cañas

Soy de la opinión de que nuestra valoración y opinión de una caña y sus caracteríticas técnicas, viene determinada, en la gran mayoría de los casos, en un 80%, por lo que vemos, incluso antes de poner la línea.

Detalles visuales y estéticos como el acabado, color y fundamentalmente la pegatina con la marca y todo lo que previamente nos han contado y hemos oído sobre ella, son determinantes principales y casi exclusivos para decidir si esa caña es buena o no. Después el precio determinará si nos gusta lo suficiente o es que mejor que no, que es un poco cabezona.

El experimento

Para cuando ensartamos una línea y empezamos a lanzar con ella nuestra opinión sobre lo que pensamos de esa caña está casi del todo formada. Esto lo demostré con claridad en una prueba de caña a ciegas realizada hace ya algunos años en Atapuerca. No se trataba de acabar con la reputación de ningún prestigioso pescador presente, aunque a alguno, el experimento científico, no gustó demasiado.

Sin nombres y con fotos con las caras nubladas, el experimento en detalle, sus sorprendentes y algo crueles revelaciones en Cata a Ciegas.