Dos pruebas con mucho peso

Son muchos aficionados al lanzado los que deciden cada año prepararse para alguna de las certificaciones que se ofrecen en el mercado. A ambos lados del charco y en un montón de convocatorias.

Yo soy de los que piensan que el viaje es más importante que el destino. Aunque también soy de los que defiende que tras un trabajado y arduo viaje, la mayor recompensa es una exitosa llegada.

Dos pruebas

No es casualidad que las dos primeras pruebas de cualquiera de los exámenes prácticos que se ofrecen sean casi las mismas, sin apenas variaciones (atentos a los cambios y ajustes de algunos exámenes cada cierto tiempo).

Entenderlas en profundidad y pasarlas con holgura es más importante de lo que a primera vista pudiera parecer por su aparente no demasiada dificultad.

Las pruebas a las que quiero hacer mención son:

  1. 1. Variar el tamaño de los bucles de menor a mayor tamaño en secuencia y viceversa.
  2. 2. Realizar lances falsos recorriendo todo el espectro de 180º, por la izquierda y por la derecha.

 

Técnicamente hablando no se trata de pasar estas pruebas sin más. Se trata de dar una absoluta sensación de control. Una sensación de dominio total sobre el bucle. Debemos controlar su tamaño no con tres variantes si no al menos con cinco, en la prueba una. En la prueba dos la excelencia se alcanza cuando los cambios de altura son muy graduales y lentos y en mismo número tanto por un lado como por el otro.

Son estas dos pruebas pasadas con total maestría las que van a trasmitir al examinador un mensaje muy claro: yo domino esto y lo que venga después es casi circunstancial.

En el aspecto sicológico, de cara al lanzador, comenzar un examen a ese nivel proporcionará una sensación de seguridad y confianza que permerará el resto de las pruebas. No está mal.

A los ojos y mente del examinador, como en la vida, la primera impresión es del todo fundamental. Estas pruebas pasadas con pericia absoluta marcan una impronta en el examinador, determinando su impresión del lanzador la cual le afectará durante el resto de las pruebas. Esto está mejor aún.

Cierto es que si el candidato no pasa alguna de manera clara, no hay nada que hacer. Pero si el examinador tiene cierta duda con alguna de ellas y debe decidirse por escaso margen, esa primera impronta marcará la diferencia.

Mi consejo es claro. Practicar estas dos primeras pruebas hasta la extenuación y total control de las mismas. Repito, no se trata de simplemente pasarlas. Se trata más bien de impresionar y dejar las cosas claras desde el principio.