Especial habilidad para detectar movimiento, vaya por Dios

Sabíamos, por experiencia contrastada cada vez que vamos al río, que el dragado de nuestra mosca es cosa mala. Pero, ¿por qué tan solo una mínima percepción de movimiento extraño pone en alerta a nuestra amiga? ¿De dónde surge esta fantástica habilidad de distinguir el molesto dragado?

La habilidad de ver objetos moviéndose a través del espacio es un aspecto muy importante de la visión. En los animales, esta habilidad es fundamental para su supervivencia: tanto los depredadores como sus presas, dependen de ser capaces de detectar el movimiento rápidamente.

De hecho, los sapos y muchos otros vertebrados simples, no pueden ver un objeto a menos que el mismo esté en movimiento. Si una mosca muerta es colgada de una cuerda que no está en movimiento, enfrente de un sapo hambriento, el sapo no podrá percibir esa comida con alas. Las células “detectoras de insectos” presentes en la retina están conectadas de forma tal que sólo responden al movimiento. Mientras que la retina de los sapos y las truchas puede detectar el movimiento, la retina de los humanos y de otros primates no puede hacerlo.

“Mientras más tonto es el animal, más inteligente es su retina”, dice Denis Baylor de la Facultad de Medicina de Stanford. El cerebro grande y versátil de los humanos se encarga del trabajo, analizando el movimiento a través de vías de conexiones neuronales altamente especializadas.

El poder de resolución del sistema visual de la trucha (capacidad de percibir detalles) es 14 veces peor que en el hombre (Byrnes, 1990) que a su vez es bastante peor que el de un águila. La razón de lo que podemos llamar “falta de calidad visual” está en el número y particular distribución de las células nerviosas visuales: los conos y los bastones. La calidad de las imágenes percibidas depende de la densidad de conos y bastones por unidad de área: cuanto mayor sea la densidad mejor serán las imágenes captadas.

En recientes estudios, se ha determinado que en las truchas, tanto los conos como los bastones, están distribuidos en paquetes muy poco densos.

Medida compensatoria

Sin embargo, para compensar esta peor calidad de imagen, la trucha ha desarrollado otros métodos y habilidades para seguir confiando en su sistema visual como una de sus principales herramientas de caza: es experta en discernir la forma, el tamaño y la luz reflejada y absorbida de sus presas. Y sobretodo auténtica maestra en distinguir movimiento por pequeño que éste sea.

La retina de la trucha, con un cerebro mucho más pequeño y menos versátil es especialmente inteligente en detectar movimiento convirtiéndola en una experta a la hora de distinguir cualquier movimiento anormal del insecto o proveniente de otra posible presa o amenaza.

 

Esta detección de movimiento se puede producir incluso en condiciones de luz muy baja. Cuestión de supervivencia.