Filosofía barata

Hablar de la pesca sin muerte como una filosofía o religión es una solemne tontería. Las filosofías y religiones responden a planteamientos de vida más complejos. La pesca sin muerte responde solo a las ganas de seguir pescando truchas. Lo demás nos lo inventamos nosotros porque en el fondo el pescador con mosca está un poco desorientado cegado por su pasión y amor por su pasatiempo.

 

El caso es que defendiendo el captura y suelta con argumentos ecológicos o existencialistas nos alejamos de una línea de diálogo clara y directa con los que siguen practicando el captura y me-lo-llevo.

Creo que debemos huir de esos planteamientos y dejarnos de historias; no-mato-porque-quiero-pescarla-otra-vez es el único argumento real. Poco que ver con ideas como altruísmo y espíritu ecologíco y mucho que ver con egoísmo puro y duro. Claro que un egoísmo que las truchas entienden mejor que el de ven-pa-casa pero egoísmo al fin y al cabo.

El captura y suelta debe verse más como una herramienta de gestión complementaria con muchas otras acciones antes que como cualquier otra cosa. La única, sin embargo, que ha probado con claridad su eficacia hasta la fecha.