Sabelotodos

Siempre me ha sorprendido con qué ligereza la mayoría de los pescadores solemos recurrir a cualquier tipo de explicación para justificar un buen o mal día.

Sin apenas ninguna preparación ni estudio específico, es frecuente vernos inmersos en conversaciones sobre ecología fluvial, biología de la trucha, estudios de poblaciones y muchos otros temas de carácter eminentemente científico.

Yo sé

Algo así como pasa en el fútbol en el que todo el mundo entiende de tácticas, alineaciones, sicologías y reglamentos, en la pesca todos tenemos una visceral y emotiva explicación del por qué no hay truchas, cómo podría haber más, por qué no pican y qué hay que hacer para mejorar este o cual río.

Tan difícil como encontrar un pescador que coincida con tus argumentos, es encontrar uno que de manera fría y desapasionada diga:

“Pues chico no sé. Aunque llevo pescando desde hace 30 años yo tengo una frutería y no he leído nunca ningún tratado ni libro sobre ecosistemas o equilibrios poblacionales. Te puedo contar alguna anécdota, si quieres”.

En pesca, como en la vida, la mera experiencia acumulada por el transcurrir de los años puede suponer un grado, aunque en multitud de ocasiones supone, también, más de un planteamiento equivocado. Uno puede pasar toda su vida de pescador haciendo casi lo mismo y sabiendo poco más que cuando empezó.

Motivación, lectura y estudio, contactos adecuados y práctica específica con la mayor frecuencia posible, son los únicos ingredientes que garantizan un crecimiento continuado como pescador, sea del tipo que sea.