Sintiendo el sereno

Cada temporada que pasa pesco más serenos. Me situo en alguna amplia y bien conocida por mí badina hacia las 8.00 de la tarde y pesco a pez visto y a seca. Y es una auténtica maravilla. La calma, el cambio de luz y de colores, el silencio, lances pausados y medidos, esas cebadas que aceleran el corazón…

El caso es que en varios de los tramos que frecuento, debido a la configuración de los montes de alrededor y de la vegetación de ribera, la luz mengua sustancialmente para las 9.00. Para las 9.30 ya no se ve nada. A medida que el sentido de la vista pierde utilidad, las sensaciones del lanzado no solo aumentan, es que se vuelven totalmente imprescindibles.

Sentir la línea tanto en el lance frontal y sobretodo en el trasero es algo que se adquiere con el tiempo y la práctica. Saber cuando la línea se ha estirado en el aire, sin apenas verla, para poder iniciar el siguiente lance, requiere sensibilidad y educación.

En lances medios (12 metros de línea en el aire, sin incluir bajo) sentir ese tironcito de la línea atrás cuando lleva energía suficiente para ello, puede servir. Para lances más largos, si esperamos a sentir ese golpecito, estaremos empezando el frontal un pelín tarde, ya que la línea habrá comenzado a descender por la gravedad. Y eso es malo.

Nada mejor para educar nuestra sensibilidad y facilitarnos la tarea que un ejercicio sobre hierba. Lanzar con los ojos cerrados.

Vídeo

En el siguiente vídeo José Manuel lanza con los ojos cerrados mientras Raul Portes le va dando alguna indicación. Se ríen mucho pero el ejercicio es verdaderamente bueno.

Os animo a que lo probéis.

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