Una onomatopeya para la historia

Son varios los instructores que en sus lecciones y presentaciones utilizan sonidos onomatopéyicos para reforzar algún concepto explicativo. Desde el “Smooooth” y el “Haullllllate” de Jason Borger hasta el “Shoooo” de Tim Rajeff, la variedad, musicalidad y efectismo de muchos de estos sonidos no aburre absolutamente a nadie.

Hay instructores que jamás utilizan ninguno y otros que los usan constantemente y para casi todo. Peter Hayes en vez de sonidos vocales utiliza un chasquido de los dedos para identificar el momento de la rotación en un rodado. Queda muy ilustrativo y de gran efecto.

Al final, todo radica en el estilo y personalidad del enseñante, en su capacidad de trasmitir sus conocimientos y en las herramientas que utiliza para ello.

Una vez más tenemos que mirar al gran Mel Krieger, pionero en tantas cosas, para dar con quizás, la onomatopeya más famosa y conocida en la enseñanza del lanzado.

Wump

Con este sonido acuñado por él, Mel ponía sonido al golpe de lanzado. La p al final, es el momento de la parada, tanto en el lance frontal como trasero.

Al ir añadiendo uuuuu a su sonido, Mel consigue poner enfásis en la importancia de alargar el golpe de manera progresiva, siempre con una p para la parada al final. Muy didáctico y potente.

Corolario

Este tipo de recurso de lenguaje bien utilizado añade color, expresividad y gracia a cualquier presentación o lección de lanzado, pudiendo en ocasiones llegar a sustituir explicaciones más farragosas y menos digeribles. De que es algo que ningún alumno olvida jamás, no hay la menor duda.