Varitas mágicas

Nuestra tendencia muy humana de recurrir a recursos o soluciones rápidas y sencillas para solucionar nuestros problemas no es nada nuevo.

Para bien o para mal, nos hemos acostumbrado al ahora-aquí mismo que nuestra tecnología nos ofrece. Haga girar la llave de ignición de su automóvil, pulse un botón en el mando a distancia de su TV u oprima el botón Comenzar en su horno de microondas y las cosas suceden inmediatamente.

Para ahora mismo, ya

Vivimos en un mundo de gratificación instantánea. Nos frustramos si una compañía a la cual llamamos, no contesta el teléfono la segunda o tercera vez que suena, y 5 segundos parece ser un tiempo interminable para que una página Web se descargue. Si no tenemos suficiente dinero para algo que queremos, preferimos comprar ahora y pagar después en vez de ahorrar hasta que podamos comprarlo. Si nuestra pizza tarda 5 minutos más que nos devuelvan el dinero. Aprender inglés en 10 días y perder 20 kilos en cinco, por citar tan solo unos ejemplos.

La pesca, nuestro pasatiempo favorito, no puede abstraerse de esta realidad febril. Quiero la caña que me lo haga todo, el bajo perfecto, la mosca mágica… Quiero saber lanzar viendo un trozo de ese vídeo tan caro. Si en ese rato que puedo pillar para ir al río no veo truchas es que no hay. Quiero respuestas, sin ambiguedades. DT o WF?, seca o ninfa? (uff, paro que me estreso).

 

Dejo ahora al lector recrearse con este aspecto mágico de la pesca y meditar sobre su propia colección de varitas.

 

 

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