Guías

Conozco unos cuantos, tanto nacionales como extranjeros. Les he visto en acción a casi todos ellos.

Diferentes estilos pero misma función básica: llevar al cliente hasta el lugar de pesca (y traerlo de vuelta sano y salvo con el mismo número de orejas que con el que partió).

Unos hablan mucho, demasiado. Otros poco, a penas dicen lanza allí de vez en cuando. Los hay quienes se conocen cada una de las truchas del lugar y anticipan cada paso del cliente matando un poco el misterio y la sorpresa. A algunos les gusta imponer todas sus condiciones: mosca, bajo de línea, sitio, momento, independientemente de la experiencia y conocimiento del pescador-cliente.

Hay quienes intentan ofrecer una experiencia global de pesca y otros que basan todo únicamente en que el cliente saque peces a costa de lo que sea, haciendo lo que haga falta y olvidándose del entorno, la conversación, las anécdotas y mil facetas más.

Marcando diferencias

Sin embargo, son en estos pequeños detalles donde unos marcan la diferencia y destacan con claridad por encima de los demás. Son aquellos guías que cumplen su función básica a la perfección y añaden muchas otras cosas muy útiles y prácticas para el cliente. Detalles no anunciados en su publicidad que siempre sorprenden gratamente.

Algunos de este grupo dan muy prácticos consejos de lanzado añadiendo a la experiencia de pesca un interesante carácter pedagógico. Otros saben un montón de entomología y ecología fluvial y hacen que el cliente descubra una nueva dimensión en su manera de ver el río y su entorno.

Conozco un francés que de repente desaparece y deja al cliente solo durante determinados ratos para que éste sea único protagonista del momento. Una vez presencié como un guía hacía que el cliente montara una mosca rápidamente a pie de río mientras una buena trucha subía en superficie a 10 metros de distancia (auténtica tortura). La logró capturar con ese modelo y el cliente reconoció haber sido una de las más increíbles experiencias de su vida.

Un buen amigo de Dinamarca, guía profesional, filma a los clientes y a los pocos días después les envía a su casa un CD conteniendo una película corta de los mejores momentos vividos durante su jornada de pesca. Genial idea y extraordinario marketing.

Guías pescadores

Destacaría por encima de todo un reducido grupo con una característica que a mi modo de ver es un error.

Son aquellos guías que pescan a la vez que el cliente. Lo hacen sencillamente porque les gusta mucho pescar y no pueden reprimirse. Llevan su caña y equipo y se convierten durante largos ratos en compañeros de pesca.

Compañeros si no fuera por el hecho de que el cliente paga y lo que en realidad está haciendo ese guía, en muchos momentos, es quitarle tramo de río y posibles capturas.