Moscas con Vida

Antes de meterme de lleno en el lanzado, mi pasión era la de recoger, coleccionar, identificar y criar moscas.

Pasé por las diversas estapas obligatorias de todo entomólogo pescador aficionado. Algunas de las cuales por aquella época consistían en hacerse con cualquier guía o tabla taxonómica publicada que incluyera insectos acuáticos, llevar tubitos para transportar insectos en el chaleco, gastarse un dineral en una lupa binocular, montar un acuario donde intentar que eclosionaran efemerópteros y estaba siempre plagado de canutillos de tricóptero, hacerme con mi primera cámara digital con un macro que daba pena, etc… Y desde luego, conseguir el libro y obra maestra en fotografía de insectos, Moscas para la Pesca, de Rafael del Pozo.

Todavía recuerdo la increíble emoción que sentí al ver un ala de Baétido bajo una carísima lupa binocular y sus dobles venitas intercaladas entre la venación principal. Lo había visto en libros y con dificultad a simple vista pero bajo esas lentes, aquella visión de esa ala fue como un auténtico descubrimiento personal. Algo así como un “Dios mío, ¡es cierto todo lo que pone en los libros!”

De las cosas que escribí sobre insectos recuerdo un primer trabajo sobre la Baetis Rhodani. Era simplemente un librillo impreso de unas 25 hojas que contenía toda la información que hasta la fecha había logrado encontrar en varias fuentes sobre esa tan popular mosca. Lo publicó de manera personal Walter Lockhart y para mí fue una gran hazaña de mi adolescencia. La primera Asociación de Pesca a Mosca a la que pertenecí se llamaba Baetis Rhodani y todos los socios recibieron una copia del libreto. Todo un regalo.

Recuerdo también en uno de los boletines de ANAPAM, sociedad local y pionera en pesca con mosca en Navarra, una entrevista que realizé a esa misma mosca. Era algo instructivo, gracioso y fácil de leer. Otra manera de entender y acercarse a ese, por aquella época, sórdido campo del conocimiento.

A partir de ahí un montón de mini cursos sobre identificación de insectos con sus correspondientes certificados, concursos sobre entomología, la creación de una enorme colección de fichas y mil historias más.

Fue una época que disfruté enormemente y un tema, el de la entomología acuática, que como el lanzado años después, añadía a mis salidas de pesca un elemento extra de gran diversión y enorme enganche.

Y unido a ese gran pasatiempo se encontraba otro más potente y creativo al que le dediqué miles de horas y empeño infatigable: el montaje de artificiales.

Moscas con Vida

Sin duda alguna, una presentación en Power Point, allá por el 2002, supuso mi mayor trabajo y probablemente penúltima contribución al apasionante campo de los insectos de río y sus imitaciones para el pescador con mosca.

Ese año celebramos conjuntamente unas Jornadas de AEMS y ANAPAM en el fantástico marco del valle del Roncal. Entre las numerosas actividades, exhibiciones de lanzado (las primeras de la época), charlas, horas de pesca y ponencias, hubo una que, según la mayoría de los asistentes, destacó de manera especial.

Se trataba de una presentación en Power Point recogiendo las cinco moscas más representativas de cada uno de los Comités locales del AEMS. Moscas de toda España que por aquella época representaban lo mejor del montaje y las obras de los mayores expertos de Cataluña, Madrid, Castilla y León, Navarra, Asturias…

Estuve trabajando varios meses en esta presentación ya que mi idea era la de crear algo más que un simple pase de fotos de los montajes que me iban enviando. Así, logré fundir, creo que con acierto, lecciones de entomología, trucos de montaje, anécdotas, fotos de ríos, pensamientos y música fundamentalmente clásica en un solo trabajo. Han pasado los años pero a mí me sigue gustando. Espero que a ti también.

 

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