Reubicando las Serpentinas

Uno de los lances más conocidos y menos utilizados según he podido comprobar una y otra vez. Con una pequeña variación pasan de ser un lance de “foto” a uno de los más versátiles y utilizables en acción de pesca.

Porque si hay alguna una configuración de línea que quede bien en una foto para un artículo o libro sobre lanzado es ésta precisamente.

Sin embargo, después de yo mismo haber escrito en varias ocasiones sobre ellas e incluso clasificarlas en tres categorías, según su tamaño, tengo que referirme a ellas de nuevo. Esta vez para ponerlas en su auténtico lugar.

Es uno de los lances de presentación que menos utilizo a lo largo de la temporada independientemente del escenario donde me mueva.

Me consta porque así he hablado con compañeros y observado en muchos otros que mi caso no es único. Todos aprendemos a hacer unas muy monas eses porque queremos desarrollar nuestra técnica o presentarnos a algún examen de lanzado y una vez dominado el lance, el archi-conocido e internacional squiggle cast, wiggle cast o S cast se queda durante grandes períodos de tiempo en el armario.

“¿Dónde está el problema? ¿Es que no es un buen lance antidragado?”

Sobre el papel es un super lance antidragado. La cantidad de línea floja que se puede crear con unas serpentinas de categoría 1 (muy amplias) es enorme. Puede atravesar las corrientes más feroces y hacer que nuestra mosca no se entere de que todavía sigue atada.

El caso es que en acción de pesca raramente pescamos a través de corrientes feroces. Y si lo que buscamos es precisión (casi siempre) la regla de, a mayor cantidad de línea floja menos precisión, cobra validez.

Nuestra mosca va hacia adelante buscando diana y la punta de nuestra caña oscila de derecha a izquierda como diciendo: no atinas, no atinas.

Hacer precisión con estos requiebros no es fácil, ni práctico. Y si algo somos o intentamos ser los pescadores a pie de río es prácticos. Al final, en el agua buscamos siempre lo más cómodo, sencillo y práctico. El lance de serpentinas es con diferencia uno de los lances menos cómodos de realizar (eso de la muñeca de acá para allá es tedioso al cabo de un rato) lo que sumado a su falta de precisión y mal clavado acaba convirtiéndose en un lance marginado, pasándose a ser utilizado en situaciones muy, muy concretas.

Sin embargo

…si hubiera una forma de aprovecharnos de esa configuración capaz de otorgar tanta libertad a la mosca pero aumentando la precisión y comodidad de ejecución, sería magnífico.

La hay. No es nuevo, tan solo poco explorado.

Micro serpentinas al final del sistema

Como su propio nombre indica este lance crea unas pequeñitas eses pero al final de la línea y llegando a involucrar al bajo.

Lance trasero muy bajo y lateral, frontal muy alto y vertical. Bajar la punta de la caña despacio y pequeño tirón de la mano izquierda para conseguir arrugar algo de línea al final, que es el objetivo. Al caer la línea desde muy alto podemos calcular el punto de aterrizaje y que el tironcillo de la mano izquierda sea mayor o menor. Letal.

Solo es posible entender estas instrucciones con la caña en la mano. Demasiado esfuerzo de visualización.