Adaptándonos a nuevos tiempos

El perfil del aprendiz de lanzado de hoy en día tiene poco que ver con el de hace 15 años.

Un alumno, independientemente del nivel que posea, llega a un curso habiendo visto cantidad de vídeos de lanzado. Muchos de esos vídeos están hechos con cámaras de alta definición y a cámara lenta. El bucle, los movimientos del lanzador, todo es percibido con absoluta nitidez y detalle. Algo imposible de obtener, ni por asomo, en vista y tiempo real. Y espera, que llegan los drones.

Los alumnos que nos llegan actualmente, muy probablemente tengan en casa varios libros de lanzado traducidos al español. Casi seguro conocen varios portales sobre pesca con mosca y lanzado. Muy posiblemente leen foros y hasta es probable que se hayan animado a preguntar y participar en alguno de ellos. Este perfil de alumno moderno dispone de mayor conocimiento en materiales que nunca antes y de una increíble facilidad en conseguirlos. Más de uno, si no es principiante del todo, hasta puede que practique lanzado de vez en cuando en hierba sin miedo ni complejos.

Y una última diferencia crucial. La media del nivel de lanzado de nuestros alumnos es considerablemente más alta que hace 15 años cuando todos o casi todos empezaban de cero.

Con este escenario estudiantil, sería lógico pensar que nuestros cursos de lanzado tampoco tienen nada que ver con los de aquella época. Que nuestra manera de enseñar e impartir el lanzado como instructores ha experimentado una trasformación en esencia y estilo a la medida del alumno actual. Sería lo correcto pensar eso.

Y sin embargo, en muchos casos los cursos de hace 15 años y los de ahora son casi idénticos.

Algunas reflexiones en voz alta al respecto:

  • – Los instructores de hoy sabemos mucho más de lanzado que nunca antes.
  • – Somos, así mismo, mejores lanzadores.
  • – También somos bastante más. El factor competencia ha entrado en juego, en calidad, enfoque y desde luego precios.
  • – Disponemos de tecnología inimaginable tan solo hace unos años y la podemos usar tanto para nuestro progreso como para el del alumno.
  • – El modelo de enseñanza básico de se hace así y ahora lo haces tú, sigue siendo el destacado y en muchos casos, herramienta pedagógica única.
  • – El alumno tiene objetivos más claros y específicos. Y ampliados, incluyendo lanzado con nuevos equipos, cañas de dos manos, etc.
  • – La distancia es un reto que muchos estudiantes se marcan como principal. Antes era del todo inalcanzable.
  • – El factor sorpresa o mira lo que soy capaz de hacer, por parte del instructor, ha perdido mucha fuerza.

 

Cierto que hay elementos que nunca cambian y aunque hoy en día, vencer la inercia para coger la caña y salir el céped cuesta menos trabajo que antes, sigue siendo una asignatura pendiente para muchos.

Todos estos factores conforman un escenario único para el instructor. En consecuencia, si queremos tener éxito en nuestros cursos y lecciones actualmente, deberemos saber crear métodos y sistemas de aprendizaje que encajen y presten cuidadosa atención a cada uno de esos detalles y nuevas realidades.

Si queremos seguir existiendo como instructores de lanzado y atraer nuevos alumnos el instructor de hoy en día deberá dominar todos los temas del lanzado en profundidad. Los alumnos van a poner a prueba la solidez de nuestros conocimientos. Todos saben de principios, han oído explicaciones diversas y han formado opinión de casi todo.

Deberá, así mismo, ser capaz de sintetizar y filtrar tanta cantidad de información y quedarse con lo realmente válido, desechando ideas erróneas o mal entendidas.

Su sistema de enseñanza y metodología deberá tener personalidad propia a la vez que ser efectiva y divertida. Un método que sea capaz de ofrecer atención individualizada en un grupo con cierta diversidad y que exija al máximo, sin vacíos ni tiempos muertos.

Deberá utlizar cámara y ordenador para que el alumno visualice y aprenda a analizarse a sí mismo y a los demás.

Tendrá que poner gran énfasis en el autoaprendizaje y entrenamiento. Tanto en el por qué como en el cómo.

En definitiva, tendrá que ser capaz de crear e impartir algo más que simples cursos. Deberá diseñar verdaderas experiencias de lanzado que sean interesantes, motivadoras, provocadoras y entretenidas. Experiencias que cuiden cada uno de los detalles tanto internos como alrededor del mismo: lugar, fechas, información detallada sobre cada alumno antes y durante, reuniones preliminares, material a entregar, etc.

El mercado está difícil y los alumnos tienen la capacidad de exigir más que nunca.

Solo si sabemos hacerlo acorde con los tiempos actuales, seremos capaces de triunfar ofreciendo un producto que nadie más es capaz de ofrecer.