Epílogo a los Grados de Alerta

Lo iba a dejar ya, pero leyendo comentarios y reacciones sobre la vieja y creía sencilla teoría de los grados de alerta me da la impresión de que no se llega a entender. No quiero acabar el año así.

El descarado carácter reduccionista de la fórmula es lo que más ha llamado la atención y suscitado algunas opiniones en contra, siendo esta un recurso más literario y expresivo que un método matemático.

El blog está lleno de este tipo de lenguaje, fórmulas, recetas y metáforas. Lo de Game Over invitaba a pensar eso.

Al menos así creía se iba a entender. Para ello había que leerse antes en qué consiste la teoría. Tengo mis dudas, como os digo, por algunos de los comentarios publicados.

Destaco, a modo de resumen, seis ideas importantes:

  • 1. La teoría se aplica a truchas en modo alimentación, fundamentalmente en superficie o cerca. Si están en reposo o de paseo pues que lo disfruten.
  • 2. La trucha condicionada por un montón de circunstancias (multitud de variables diversas sobre muchas de las cuales no tenemos influencia) pasa por estados en los que su sensación de seguridad, estado de confianza e impresión de vulnerabilidad varían constantemente.
  • 3. Saber identificar esos estados (yo alcanzo a ver cuatro) añadirá algo más de comprensión a nuestros rechaces. La clásica dicotomía imitación y presentación no lo es todo.
  • 4. La trucha puede estar comiendo con plena consciencia de nuestra presencia y contacto visual. Eso implica un cierto grado de alerta y hará que su toma de insectos sea más selectiva, errática e imprevisible.
  • 5. Una cuestión puramente semántica. Para esta teoría el término presentación no incluye todos los aspectos de aproximación y sigilo preliminares al momento que presentamos nuestra mosca. Gary Borger, en su libro, ciertamente sí que lo engloba todo en un término.
  • 6. El enlace al artículo aunque efectivamente se lee mal, es este: