Estructurando una sesión de lanzado a distancia

 

 

Cuando nos metemos por primera vez en el mundo del lanzado largo, todo es desconcertante y nuevo. Incluso aunque llevemos pescando y lanzando desde hace años este tipo de lances nos va a exigir una serie de conocimientos y planteamientos únicos. Es importante evitar entrar en la temible dinámica de con-tal-que-pase-la-lana-de-la-raya-me-vale.

Es por eso que seguir un orden de pasos concretos y rutinas conscientes nos facilitará enormemente la tarea. Yo recomiendo el siguiente plan:

  1. 1. Encaminarse al lugar de operaciones. La elección del lugar es especialmente difícil ya que necesitamos espacio y debe ofrecernos garantías de no dejar la oreja de ningún transeúnte maltrecha o desparramada por la hierba. Este punto es crucial. Si ya es complicado buscar un buen sitio para lanzar en corto…

 

  1. 2. Nuestros movimientos desde el principio deberán ser lentos, tranquilos y pausados. Mucho antes de empezar a lanzar. Al llegar al sitio, al preparar el terreno y al montar la caña. Perderemos tiempo con toda la parsimonia del mundo en arreglar el bajo, estirar la línea, lanita… Este paso nos va a predisponer y marcar el estado anímico necesario para lanzar correctamente.

Debemos estar relajados para lanzar, no esperar relajarnos mientras lanzamos. El lanzado puede ser un buen anti estrés. También muy estresante.

3- Mientras montamos vamos decidiendo en qué primer aspecto técnico vamos a centrar nuestra atención.

4- Calentamiento, respiración, concentración. Hemos venido a hacer las cosas bien. Nadie nos mira. Somos nuestros únicos testigos, los más implacables.

5- Empezaremos practicando el aspecto técnico elegido con pocos metros de línea en el aire. Nos sirve de calentamiento también. Alineamiento, tracción, movimiento del cuerpo, tardía rotación, etc.

El lanzado puede ser un buen anti estrés. También muy estresante.

6- Ejecutaremos este elemento sin apenas nada de línea. Nos centramos en la esencia del movimiento… debe ocurrir al final, lo más rápidamente posible, con la mano relajada, estirando el brazo, etc.

7- Seguiremos así 20 minutos sacando algo más de línea pero sin preocuparnos por ella en absoluto, solo en nuestros movimientos.

8- Todavía no hemos colocado ni la cinta métrica ni los conos ni nada. De momento no interesan.

9- Debemos empezar a posar la línea cada tres o cuatro lances falsos como mucho.

Es curioso pero en lances largos debemos pasarnos más tiempo recuperando línea y amontonándola debidamente que lanzando. Con dos o tres lances falsos debiera bastar siempre. A partir del tercero las probabilidades de desajustar algún elemento son grandes, muy grandes.

Los ritmos y tiempos son parecidos a los de cualquier otra modalidad de lanzamiento deportivo: martillo, jabalina, peso, etc.

10- Continuamos. Queremos que la línea pose siempre recta y sin burruño. Si se nos crea burruño, recogeremos algo de línea y volveremos a intentarlo. No tiene ningún sentido intentar lanzar a 25 metros cuando normalmente hacemos burruños a 20. Ese es un mal camino, muy tentador pero muy malo.

11- Todavía tiene menos sentido entrar en un trance eufórico-hipnótico de recogida-lance-recogida-lance-burruño-mecachís-ahora seguro que sí-no- a ver ahora-tampoco- ahora sí-con burruño, pero me da igual ya que la lana ha pasado la marca… Un pozo negro donde todo vale porque yo lo que quiero es llegar, demonios.

Evitar esta inutilidad a toda costa, os lo ruego.

12- Para, respira, recoge despacio y piensa lo que vas a hacer, con menos línea hasta que te salga bien, siempre de menos a más…

Recuerda que saber programarse una sesión de lanzado no está reñido con otro tipo de práctica que a mí me gusta mucho en particular. Esa en la que uno baja a olvidarse de todo, a que le de el sol un poco y simplemente quiere sentir el mango de la caña, cómo ésta se carga y descarga dejando vagar su mente por otros derroteros humanos y divinos.

Esas sesiones no requieren planificación y sirven para lo que sirven. A mí me encantan.