Algo de ciencia en esos incordiantes rechaces

En este artículo menciono a Marinaro y a un juego que inventó allá por los ’50 para aprender sobre los rechaces de las truchas a nuestras imitaciones.

Más de uno me ha pedido que si me puedo explayar con el tema. Faltaría más.

El pescador norteamericano fallecido en 1960, Vincent Marinaro, ha pasado a la historia por ser uno de los más grandes innovadores en la pesca a mosca.

Autor de, según muchos, la más grande obra de pesca de este siglo,”En el anillo de la subida”, Marinaro nos dejó entre muchas otras cosas un profundo estudio sobre el comportamiento de la trucha y sus reacciones de cara a la mosca.

En lo que él llamó Juego de los Saludos, Marinaro intenta entender y dar cara a esas super-selectivas truchas que solemos encontrar mediante un proceso de prueba y eliminación.

El juego comienza montando una imitación del insecto que está comiendo la trucha, y una buena cantidad de variantes de ese modelo básico con ligeras y muy pequeñas diferencias de montaje entre cada una de ellas. Estas se lanzan sobre la trucha que está comiendo, debiendo advertirse su reacción de forma cuidadosa.

Una trucha tiene diferentes formas de mostrar interés hacia una mosca.

Puede que al ver la mosca, comience a acelerar sus aletas más o menos rápido, levante la cabeza por un instante y luego vuelva más o menos pausadamente a su posición original. Si la mosca posa a su derecha o a su izquierda, la trucha puede inclinar la cabeza hacia un lado o hacia otro indicando su interés más o menos efusivamente. Si su interés es verdadero, la inclinación se convierte en un sosegado movimiento que la empuja hacia la mosca para derivar con ella e inspeccionarla minuciosamente a más o menos distancia durante más o menos tiempo.

Cada mosca lanzada recibe un tipo de reacción- saludo que es cuidadosamente anotado. Cuando una imitación no recibe ningún saludo se descarta por una nueva variación, y éstas se clasifican según el número y tipo de saludos que reciben.

Al final del juego, de las imitaciones que han recibido un mayor número de saludos concretos se extraen las características de montaje comunes para conseguir la deseable y tal vez afortunada imitación final.

Algo lento y muy trabajoso pero más científico, imposible.

Colorario 1.  Como lanzador no dejo de pensar en la precisión y suavidad que Marinaro tuvo que mostrar en la presentación de cada una de las moscas para que cualquier error en el lance pudiera ser eliminado como elemento perturbador del experimento.

Corolario 2.  Siempre me ha gustado este artículo. Probablemente porque pone al pez en el centro del círculo y lo ensalza y convierte en juez y señor. Nosotros, situados alrededor de él, osamos ser algo más que simples observadores. Y así intentamos leer y entender sus mensajes aun sabiendo que nunca llegaremos a comprender del todo.

Es ese papel de humildad y respeto el que más nos cuesta aceptar, probablemente el único que nos debiera corresponder muchas veces en este delicado fluir de las aguas y de la vida.