Tees, herramienta de prácticas

En muchas ocasiones se ha comparado el golf con el lanzado. La clave fundamental en la técnica de un buen lanzador está en la consistencia de su golpe de lanzado. Eso significa ser capaz de clonar tu golpe de lanzado de manera sistemática. Debes dar la impresión de haber entrado en un trance hipnótico en el que todos tus miembros, movimientos y expresión facial parecen responder a una programación perfecta y repetitiva, tan bella como aburrida.

En golf eso equivale al swing y un buen jugador debe ser capaz de repetir su swing mil veces de manera automática e inconsciente.

Yo he encontrado otra similitud entre estas dos disciplinas. Se trata del uso de tees a la hora de practicar. Sirven de sencillos y permanentes marcadores de distancia cuando solemos entrenar siempre en el msimo escenario (tiene que ser en hierba) y no nos atrevemos a dejar los conos o las banderitas de un día a otro ya que son demasiado atractivos. Solo debes medir la distancia el primer día. Colocas los tees clavados hasta el fondo y los dejas allí para siempre. Algunas de las ventajas del uso de estos tees marcadores de distancia son:

  • ⇒ Se clavan en la tierra y pasan desapercibidos para todos, incluso para los corta-césped.
  • ⇒ Solo tú sabes donde están. Al comienzo de cada sesión los buscas entre la hierba y colocas tu funda, tubo o conete como indicador visual claro. Son solo visibles si sabes lo qué buscar.
  • ⇒ Son de colores. Puedes utilizar un color diferente para cada distancia que desees marcar.
  • ⇒ Te permiten no tener que llevar cinta métrica ni perder tiempo en medir antes de cada sesión de prácticas.
  • ⇒ Caben en el bolsillo.
  • No se estropean con nada. Ni con el agua ni pisándolos.
  • ⇒ Son muy baratos y los venden en bolsas de 50. Si pierdes alguno (o 45) no pasa nada.