Lanzado imparable

El lanzado en España sigue ganando popularidad. El número de practicantes de la modalidad en seco aumenta progresivamente aunque despacio. Más gente interesada en certificaciones de lanzado, más participación en las redes sociales, más cartas de aficionados y aumento de la solicitud de clases, son signos inequívocos de que esto va para adelante.

Sin embargo, todavía existen algunos síntomas que delatan la “juventud” de esta actividad en nuestro país. Hay pescadores con mosca que siguen poniendo en duda la validez de las prácticas de lanzado fuera del agua.

Dicen que el río no tiene nada que ver con la hierba y que es otra historia totalmente diferente. Con esto último estoy completamente de acuerdo.

Precisamente es esa diferente y complicada realidad del río, lo que enfatiza claramente la importancia de la práctica.

También señalan que para qué llegar tan lejos, que un bajo largo sustituye de maravilla a cualquier lance de línea floja y varias objeciones más.

Desde luego todo el que opina de esta manera, nunca ha probado a practicar fuera del río. Todo el que lo prueba experimenta un avance y progreso que a la larga y con algo de tiempo es transferido al río. No conozco a nadie todavía que diga: “Sí, ya. Yo también practicaba lanzado en el prado pero me dí cuenta que no servía para nada y dejé de hacerlo”. Bueno, sí que conozco a uno. Un antiguo alumno y compañero de lanzado. Supongo que la excepción, creo.