El mejor día para no lanzar

Primer día de pesca. Después de un crudo invierno buscando consuelo y placebo en Facebook, Youtube, algún blog y varios ratos en el prado, el primer día de pesca es uno de los momentos más especiales del año.

La ansiedad, un voraz deseo por sacar un pez y unas enormes ganas de comprobar si nos sale en agua, esos lances que tan monos lucen y tan lejos llegan sobre hierba, describen el estado anímico y espiritual del pescador/lanzador medio en esa primera salida de la temporada.

Son varias las cosas que tras las sesiones de prácticas invernales, debes tener en cuenta para minimizar, en la medida de lo posible, una más que probable experiencia de lanzado frustrada en ese primer día:

  •     ∇ Olvídate de la hierba. Estás en el agua para coger peces. Opta por lo sencillo, lo corto y directo. Hoy no es el día para transferir nada.
  •     ∇ En tu estado de ánimo, un exceso de energía en muchos lances va a ser lo más normal. Suave, menos, menos, menos aún.
  •     ∇ Por lo que más quieras sigue mirando hacia atrás constantemente. En hierba lo hacías frecuentemente. En agua no lo vas a hacer. Como consecuencia, los enganchones se van a producir ya que cualquier ligero cambio de tu posición altera el escenario a tu espalda, apareciendo de repente esa maldita ramita o el endemoniado junquito de marras.
  •     ∇ Minimiza el número de lances falsos. En hierba ejecutabas unos mil por sesión. Desprenderte de repente de ese hábito, cuesta. Más de tres no son nunca necesarios. Repito, nunca.
  •     ∇ Arranca la línea del agua con mucha delicadeza. La hierba dejaba escapar la línea con generosidad. El agua es pegajosa, parece volverse miel a veces, quiere quedase nuestra línea y tus arranques van a ser violentos y desmedidos en fuerza. Espantarás todo ser vivo a la redonda, acuático y terrestre. Así que venga, suavidad y algo de técnica.
  •     ∇ Si tienes que ser preciso, no dudes en adoptar esa postura cerrada que más ventaja nos ofrece y que tanto practicamos sobre hierba. En el agua nos cuesta más movernos y todo se vuelve más extraño y menos natural pero el principio es el mismo.
  •     ∇ Si incluíste ejercicios propioceptivos en tus sesiones, vas a disponer de una gran ventaja. En el agua todo es inestabilidad, falta de equlibrio y visibilidad.

 

Y sobre todo ten en cuenta,

Al estar metido en el río y muchas veces con las piernas algo abiertas, la distancia entre la línea en el aire y la superficie del agua es menor que la que había en el seco. Atento porque tu línea tenderá a tocar el agua en el lance trasero. Prueba a acelerar el tempo, a elevar el codo o a lanzar el trasero más alto.

Corolario

Después de meses de lanzado en seco el cambio al agua tiene su aquel. El primer día debe ser una toma de contacto sin más pretensiones ni puesta en escena de ningún tipo de lance, ni de presentaciones largas. Habrá más días y estados de ánimos más sosegados para pensar en transferencias y buscar retos más difíciles, desde luego.