“Lanzar en el agua es mucho más difícil que en el seco”
Frase archioída y con una buena cantidad de verdad. Exáminemosla con un poco más de detalle.
Cierto es que: la tensión de una trucha subiendo, ese maldito rechace, a-ver-si-saco-una-de-una-vez, corrientes indescifrables por todos lados, ese-viento-que-sopla-justo-cuando-yo-lanzo, el arbustito de marras, cielos-que-me-va-a-adelantar-ese-boyero, etc… son situaciones que provocan un estado anímico nada adecuado para centrarse en el bucle, en una bien sincronizada doble tracción…